Comunidad Tierra de Encuentro

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Servir a la Vida aquí y ahora. Abrir la puerta a la Vida en el Espírtu. Dt 30,15-20. Ap 3,20

Comenzamos esta tarde dando gracias a Dios por estar juntos una vez más, para escuchar, acoger la Palabra y orar con ella.

Continuamos en el camino de oración que hemos iniciado este año; partiendo de Gn 1,26-31, intentamos acercarnos al reconocimiento, a la toma de conciencia de que somos creados a imagen de Dios y tenemos el objetivo vital de alcanzar la semejanza. En este camino de vida vamos reconociendo esa imagen grabada en lo más profundo de nuestro ser, vamos identificando lo que nos aleja de ella y también lo que nos ayuda a vivir vibrando y desvelando la imagen de Dios que somos, aprendiendo cada día a colaborar con el Espíritu para ir creciendo en la semejanza.

Hoy vamos a orar para elegir la Vida, aprendiendo a ser artesanos de ella y sintiendo que Dios es la fuente de la vida.

“¿Hay mayor don que hacernos artesanos de vida donde quiera que estemos, permitir que la semilla de la resurrección se siembre en lugares de muerte, sembrar según el Espíritu que renueva todas las cosas?”

Esta es la cuestión que nos plantea Simón Pacot, la invitación es a elegir la vida haciéndonos artesanos de ella, en colaboración con el impulso del Espíritu que lo renueva todo y con la certeza de que Dios está constantemente llamándonos a la vida y alentándola cada instante.

Mira, yo estoy llamando a la puerta, si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos” Ap 3,20

Desde el silencio iniciamos este tiempo en el que vamos a orar juntos, animados por la llamada que se nos hace, desde este texto del libro del Apocalipsis, le abrimos la puerta de nuestro ser al Señor que nos llama y espera, para entrar a cenar con nosotros. En la cultura semita invitar a una persona a cenar en casa, implica que esa persona es un amigo íntimo, con el que se quiere compartir la vida, y la cena se convierte, en el momento de las grandes confidencias. Así desde el silencio invitamos al Señor de la Vida a participar de la nuestra.

Nos preparamos entrando en el silencio, con la intención de  desapropiarnos de lo nuestro y así participar en lo que es de todos. Concéntrate en el ritmo espiritual de tu respiración, ese ritmo constante y fluyendo te ayuda a alcanzar desde el silencio; el secreto de lo profundo.

Leemos Dt 30, 15-20

Poco antes de su muerte, Moisés, después de 40 años de marcha por el desierto, reúne a todo Israel en las llanuras de Moab, al este del río Jordán, y pronuncia varios discursos, en los que evoca las experiencias vividas y los instruye para que tengan una vida fecunda, siendo fieles a los mandamientos y preceptos divinos, les recuerda que es Dios quien les ha dado la vida y la libertad y quien les ha sostenido en las dificultades del desierto.

Moisés conoce bien las debilidades de su pueblo; durante su periplo por el desierto, ya habían demostrado a donde les lleva el miedo y la desconfianza; en cuanto les faltaba agua o alimento, cuestionaban la vida y la libertad que Dios les daba y reclamaban volver a Egipto, por eso no les llevó directamente a la tierra prometida, sino que los tuvo 40 años caminando por el desierto, fue necesario un largo trayecto antes de que el pueblo de Israel estuviera preparado, y es justo en este momento; cuando están a punto de cruzar el río para entrar en la tierra prometida, cuando Moisés, sintiendo su muerte ya muy cerca, pronuncia el último discurso, del que forman parte los versículos que hemos leído, para invitarles a tomar conciencia de su responsabilidad; se les pone delante para que elijan la vida y el bien por un lado y la muerte y el mal por otro y se les anima a escoger la vida, para que vivan ellos y sus descendientes, sin olvidar que deben amar y ser fieles a Dios porque de eso dependerá tener una buena y larga vida en la tierra de la promesa.

Después de haberles recordando todo lo que Dios les ha dado, les hace detenerse para que puedan ver lo fácil que es adentrarse en caminos de muerte, en cuando pierden  alguna de las seguridades sobre las que asientan su vida, y ahora les plantea que es el momento de optar definitivamente por la vida y renunciar a toda complicidad con la muerte.

¿Tiene este texto algo que decirnos a nosotros?

La primera palabra que nos encontramos es “Mirad” y para mirar es necesario detenerse, es una invitación a detenernos, para darnos cuenta de la prisa con la que vivimos, una prisa que nos impide tomarnos el tiempo que se necesita, para vislumbrar los caminos que se nos ponen delante cada día, y poder elegir por cual transitar.

Detenernos para preguntarnos; ¿Cómo es mi vida?, ¿Cada mañana tengo la fuerza que me hace decir escojo la vida? o ¿me falta la fuerza para escoger la vida?, ¿me dejo llevar por la inercia de la costumbre?

La segunda palabra, que se repite hasta 4 veces en estos versículos, es “hoy”, con esta repetición hay una sensación de urgencia, las decisiones importantes no pueden esperar, y elegir la vida es una decisión importante. En el “hoy” hay también un sentimiento de inmediatez, porque en realidad todo ocurre hoy, solo existe el presente, todo lo demás es construcción de nuestra mente.

Es importante también, darnos cuenta de que la vida es un don, un regalo que se nos hace sin tener que hacer nada para tenerlo, la vida nos es dada, sin embargo, para estar realmente vivo, es necesario “elegirla”.

Y podemos plantearnos;  ¿Qué vida es la que tenemos que elegir?  La vida que Dios nos da, la vida fecunda que nunca deja de ser buena y abundante, la vida que llama a la vida y que genera vida aún en las peores circunstancias.

Este es el mensaje que hoy se nos pone delante; se nos llama a proteger la vida, a desarrollarla, a vivir hasta el final de nuestros días, a poner en juego todos nuestros talentos para encontrar siempre caminos de vida en cualquier situación. Se nos llama a sentir que la vida siempre está empezando, que nada está definitivamente perdido, que aunque el mal forma parte de la realidad, la vida, si la elegimos, siempre acaba imponiéndose.

Elegir la vida, muchas veces no es fácil, porque más allá de las circunstancias que nos toca vivir, hay en todo ser humano una tensión constante entre la vida y la muerte, vida y muerte forman parte de un mismo misterio, que surge de la libertad con la que hemos sido creados. Dios sin embargo nos llama a escoger la vida, pero, en ocasiones nos veamos bloqueados para hacer esta elección, porque puede haber razones que lo impidan, tomar conciencia de estas razones, sacarlas a la luz sabiendo que no estamos solos, es el primer paso, para empezar a sentir la fuerza que impulsa a elegir la vida.

En el primer capítulo del libro de Josué vemos las palabras que Dios le dice a Josué, para que no se sintiera abandonado ante la responsabilidad de acompañar al pueblo hebreo en la toma de posesión de la tierra prometida y la soledad y el temor que seguro le produjo la muerte de Moisés.

 “Yo estaré contigo como estuve con Moisés, sin dejarte ni abandonarte jamás… ten valor y firmeza…, no tengas miedo, ni te desanimes, porque yo tu Dios estaré contigo, donde quiera que vayas

Estas mismas palabras nos las dice también a nosotros ante nuestros bloqueos; “Ten valor y firmeza, no tengas miedo  no te desanimes, yo tu Dios estaré contigo donde quiera que vayas”.

Si sentimos, que Dios no nos abandona a nuestras propias fuerzas, si nos sentimos unidos a Él, será más fácil sacar a la luz, las razones por las que nos puede resultar difícil elegir la vida, sacarlas a la luz, para reconocerlas y desde el reconocimiento, tomar las medidas que necesitemos para desandar poco a poco los caminos de muerte, y empezar a elegir ponernos en marcha en un camino de vida y así comprobar que se puede elegir la vida en cualquier circunstancia.

La elección corresponde a cada uno, nadie puede elegir por otro, ni siquiera Dios. Todos estamos llamados a hacer nuestra elección de vida, a descubrir nuestras potencialidades, a descubrir nuestro lugar, a dejar que emerjan nuestros deseos más profundos y auténticos, a dejar de estar divididos; entre la impotencia que lleva a la frustración, por no alcanzar el ideal de vida que nos podamos haber imaginado y la entrada en la verdadera vida, que siempre es más hermosa, abundante, buena y fecunda.

Vamos a terminar con un poema de Benjamín González Buelta, parándonos en cada verso, nos vamos preparando para entrar de nuevo en un largo rato de silencio compartido, para tomar conciencia de que es posible escoger la vida.

Esta mañana enderezo mi espalda, abro mi rostro, respiro la aurora. escojo la vida

La opción por la vida es Hoy, es esta mañana, cuando me levanto y me pongo en pie, cuando me abro ante el nuevo día lleno de posibilidades y respiro todo que se me regala y me llena de vida, estoy escogiendo la vida.

Esta mañana, acojo mis golpes, acallo mis límites, disuelvo mis miedos  escojo la vida.

Esta mañana, miro a los ojos, abrazo una espalda, doy mi palabra,

escojo la vida

La opción por la vida es Hoy, cuando acojo todo aquello que me hace entrar en caminos de muerte, cuando desaparece mis miedos y aparece la confianza, es entonces cuando puedo escoger la vida. Y puedo mirar a los ojos y descubrir al otro más allá de la apariencia superficial, puedo abrazarle y comprometerme con él y con su vida.

Esta mañana, remanso la paz, alimento el futuro, comparto alegría,

escojo la vida.

Esta mañana, te busco en la muerte, te alzo del fango, te cargo tan frágil, escojo la vida.

La opción por la vida es Hoy, es esta mañana cuando me dejo sentir la paz y la alegría en mi corazón, que me dan el coraje para afrontar el futuro. Porque sé que cuando entre en los caminos de muerte, cuento con un Dios que me buscará, me rescatará del barro en el que me hundo y si no tengo fuerza cargará conmigo.

Esta mañana, te escucho en silencio, te dejo llenarme, te sigo de cerca, escojo la vida.

La opción por la vida es Hoy; solo tengo que hacer silencio y escuchar, para dejarme llenar por la Vida. Y escogerla.

Cantamos Escojo la Vida.

Con esta canción resonando en tu interior; concéntrate en el ritmo espiritual de tu respiración, toma para dar, da para recibir. Inspira-descansa-espira-descansa-inspira-descansa-espira-descansa.

Calla y contempla el ritmo de tu respiración ese ritmo en el que la vida se concentra, se nutre, se renueva… Haz que la respiración ocupe toda tu atención y permite que el resto de los pensamientos nazcan y mueran solos, sin que tu, te involucres en ello…

Ahora poco a poco al ritmo de tu respiración siente como vas bajando de nivel…,  imagina que encuentras un centro…, un lugar en tu interior…,  un lugar de silencio…, un lugar donde sientes paz… un lugar lleno de Vida, que invita a elegir la vida.

 

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